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, Filosofia do Sec. XX EAGLETON, Terry. Una introduccin a la teoria literaria (espanhol) 

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contestar que las palabras  cierra la puerta significan lo que significan, sea cual fuere el
significado que yo haya intentado asignarles. Esto no equivale a decir que no puedan imaginarse
contextos, dentro de los cuales  cierre la puerta adquiera un significado totalmente diverso al
normal. Por ejemplo, podr�an ser una manera metafórica de decir:  Ponga fin a las negociaciones .
El significado de esas palabras, o de cualesquiera otras, por ning�n concepto es inmutable. Con
alg�n ingenio quiz� pudieran inventarse contextos dentro de los cuales significaran mil cosas
diferentes. Pero si un ventarrón se mete a mi alcoba y lo �nico que llevo puesto es un pantalón de
ba�o, su significado probablemente quedar�a claro dadas las circunstancias en que se pronuncian,
y si no se me enredó la lengua o fui v�ctima de una distracción inexplicable, ser�a absurdo
asegurar:  En realidad quise decir  abra la ventana  . Este es un caso en el cual, evidentemente, el
significado de mis palabras no est� determinado por mis intenciones personales y en el cual no
puedo decidir sin m�s ni m�s que mis palabras signifiquen tal o cual cosa (error cometido por
Humpty-Dumpty, el personaje de Alicia en el Pa�s de las Maravillas). El significado del lenguaje es
una cuestión de car�cter social. En un sentido verdadero, el lenguaje pertenece a mi sociedad antes
de pertenecerme a m�.
Esto es lo que Heidegger entendió y lo que Hans-Georg Gadamer trata extensamente en
Verdad y M�todo. Opina Gadamer que las intenciones del autor nunca agotan el significado de una
obra literaria. A medida que la obra pasa de contexto en contexto, cultural o histórico, se pueden
extraer de ella nuevos significados quiz� nunca previstos ni por el autor ni por el p�blico lector de
su �poca. Hirsch aceptar�a esto en un sentido, releg�ndolo al terreno de la "significación . Para
Gadamer, esta inestabilidad forma parte del propio car�cter de la obra. Cualquier interpretación
debe tomar en cuenta la situación (es, por tanto, situacional); queda modelada y sujeta por los
criterios históricos ricamente relativos de una cultura en particular no existe posibilidad de
conocer un texto literario  tal cual es . Hirsch encuentra desconcertante este escepticismo de la
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Terry Eagleton  Una introducción a la teor�a literaria
hermen�utica heideggeriana, contra el cual dirige sus movimientos de retaguardia.
Seg�n Gadamer, toda interpretación de una obra de otros tiempos consiste en un di�logo
entre el pasado y el presente. Ante una de esas obras se escucha su voz, un tanto extra�a, con sabia
pasividad heideggeriana, permiti�ndole cuestionar lo que hoy en d�a nos interesa o preocupa.
Ahora bien, lo que la obra nos  diga depender� del tipo de preguntas que podamos dirigirle
desde la favorable posición en que estemos colocados históricamente. Tambi�n depender� de
nuestra habilidad para reconstruir la  pregunta a la que la obra  da respuesta , pues la obra es
tambi�n un di�logo con su propia historia. Toda comprensión es productiva: equivale siempre a
 comprender de otra manera ; es una realización del potencial del texto en el que se introducen
nuevos matices. Sólo a trav�s del pasado se comprende el presente, con el cual forma una
continuidad viva. Siempre se ve el pasado desde nuestro punto de vista parcial ubicado en el
presente. El hecho de comprender se realiza cuando nuestro  horizonte de suposiciones y
significados históricos se  fusiona con el  horizonte dentro del cual se ubica la obra. En ese
momento entramos al mundo extra�o del artefacto y, al mismo tiempo, lo introducimos a nuestro
propio terreno, con lo cual logramos una mejor comprensión de nosotros mismos. Observa
Gadamer que en vez de  abandonar nuestra casa ,  regresamos a casa .
Resulta dif�cil ver por qu� todo esto le pareció a Hirsch tan desconcertante, cuando, por el
contrario, da la impresión de ser demasiado sencillo. Gadamer puede tranquilamente entregar la
literatura y as� mismo a los vientos de la historia porque esas hojas as� dispersas siempre  regresan
a casa , lo cual sucede porque debajo de toda la historia mana una esencia unificadora que une en
silencio el pasado, el presente y el futuro, y que se denomina  tradición . Igual que en el caso de T.
S. Eliot, todos los textos  v�lidos" pertenecen a esta tradición, la cual habla tanto a trav�s de la obra
del pasado que estoy contemplando como a trav�s m�o en el acto de contemplación  v�lida .
Pasado y presente, sujeto y objeto, lo extra�o y lo �ntimo quedan en esta forma firmemente unidos
entre s� por un Ser que los abarca a todos. A Gadamer no le interesa que nuestras preconcepciones
culturales t�citas, es decir, nuestras  precomprensiones , puedan da�ar la recepción de una obra
literaria de otras �pocas, pues esas  precomprensiones nos llegan como provenientes de la
tradición de la cual forma parte la misma obra literaria. El prejuicio, m�s que un factor negativo, es
un factor positivo (Un sue�o del Siglo de las Luces -el del conocimiento absolutamente
desinteresado nos llevó a la posición moderna que enfrenta  prejuicio contra prejuicio ). Los
prejuicios creadores  al rev�s de lo que ocurre con los ef�meros y deformantes son aquellos que
nacen de la tradición y nos ponen en contacto con ella. La autoridad de la tradición unida a una
reflexión sobre nosotros mismos separa las preconcepciones leg�timas de las que no lo son, del
mismo modo que la distancia histórica entre nosotros y una obra de otros tiempos, lejos de crear
un obst�culo a la verdadera comprensión, realmente ayuda a la cognición al despojar a la obra de
cuanto era de significación pasajera.
No estar�a por dem�s preguntar a Gadamer en qu�  tradición pensó y a qui�n pertenece.
Su teor�a se mantiene firme sólo suponiendo  enorme suposición- que en efecto existe una sola
 corriente central en la tradición, que todas las obras  v�lidas participan de ella, que la historia
constituye un continuo ininterrumpido, libre de ruptura, contradicción o conflicto decisivos, y que
los prejuicios que  nosotros (�qui�nes?) hemos heredado de la tradición deben de ser celosamente
preservados. Supone, dicho en otra forma, que la historia es un lugar donde  nosotros siempre
nos hallamos en casa, que la obra del pasado ahondar� (en lugar de, pongamos por caso, diezmar)
nuestra comprensión actual, y que lo extra�o es siempre ocultamente familiar. Se trata, en
resumen, de una teor�a de la historia excesivamente complaciente, de una proyección hacia el
mundo en general de un gran n�mero de puntos de vista para los cuales  arte significa
principalmente los monumentos cl�sicos de la rancia tradición alemana. Poco se fija en la historia y
en la tradición como fuerzas a la vez liberadoras y opresoras, como territorios desgarrados por
conflictos y por el af�n de dominio. Para Gadamer la historia no es un campo de lucha, [ Pobierz całość w formacie PDF ]
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